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Mercados 29.09.26

Incertidumbre financiera de cara a 2027

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El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años trepó a 5,24%, el nivel más % alto desde 2007. Con el petróleo en alza, Wall Street cerró en rojo y el S&P Merval perdió 3,3 %. El mayor costo que enfrenta la Argentina para cubrir su deuda reabre el debate sobre el plan oficial. Economía tiene pesos, aunque vuelve el foco sobre la acumulación de reservas.

No fue un buen día páralos activos argentinos. En un contexto internacional complicado para los emergentes, el componente local agrandó las dudas de los inversores. Con bonos y acciones en baja, el riesgo país terminó en 628 puntos y dejó atrás la expectativa de que el indicador se mantenga en el rango de los 550 puntos. La tasa a diez años de los bonos del Tesoro americano llegó a 5,24%, el nivel más alto desde 2007, revelando temores sobre el rumbo que adopte la Fed frente a la inflación. La debilidad de la economía local, por su parte, agranda el temor sobre la sostenibilidad política de las reformas de Milei.

Wall Street tuvo ayer una rueda en baja y et motivo no fue nuevo: la tasa a 10 años en los bonos del Tesoro. El Dow Jones Industrial cayó 0,7%, el S&P 500 retrocedió 0,8% y el Nasdaq Composite, el más golpeado, perdió 0,9%. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años trepó 6 puntos básicos, hasta 5,24%, su nivel más alto desde 2007. El de 30 años subió a 5,56%, un piso que no tocaba desde 2004. El petróleo ganó 0,6% y cerró en u$s 98,46 sin el sobresalto de ruedas anteriores, pero aún con los inversores en vilo.

En la Argentina, el combo de tasas altas en Estados Unidos y dudas locales pegó fuerte. El riesgo país elaborado por JP Morgan subió 19 unidades y cerró en 62S puntos básicos, después de haber tocado 642 poco después de la apertura. Es, en cualquier lectura, el peor nivel en varios meses: la referencia venía de rondarlos 530 580 puntos apenas unas semanas atrás, y ayer directamente saltó a una zona que no se veía desde el cierre de 2025. Detrás del salto hay algo más que el contexto externo.

Empezaron a circular dudas sobre el financiamiento del Tesoro en la previa de las elecciones del 2027 con el contexto internacional en contra, puntualmente sobre el plan financiero que había delineado el ministro Luis Caputo, que estimaba conseguir unos u$s 5.000 millones colocando Bonares. Cuando el mercado empieza a preguntarse si ese número cierra, el riesgo país es el primero en reaccionar. Ayer lo hizo. Los bonos soberanos en dólares – Bonares y Globales- operaron con una caída promedio de 0,6%. No fue el desplome puntual de otras ruedas, sino una baja generalizada y pareja en toda la curva, la típica foto de un mercado que vende básicamente porque no ve de corto pla20 un cambio en este combo de contexto internacional y doméstico jugando en contra.

Donde el golpe fue más duro fue en la renta variable. El S&P Merval se desplomó 3,3% y cerró en 2.798.925 puntos. En dólares, la caída fue todavía más severa: 4,8%. Cuando la bolsa cae más en dólares que en pesos, la lectura es clara: no es solo un ajuste de precios, es una salida de capital. Los futuros operaron con bajas de hasta 0,3%, anticipando que la cautela podría continuar. Del lado cambiario, el tipo de cambio mayorista se ubicó en $1.524 con un mínimo incremento. La semana previa el mayorista había acumulado una suba de 0,7%.

El otro dato del día vino del terreno político, y ayuda a explicar el clima. El índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Universidad Di Telia se derrumbó 5,9% en septiembre, a 1,94 puntos, lo que equivale a una imagen positiva de apenas 38,7%. Es el nivel más bajo de toda la gestión Milei, empatado con julio de 2026 y septiembre de 2025. Conviene, de todas formas, tomar estas variaciones con prudencia dado que la caída de septiembre casi revierte por completo la suba de 6,4% que había mostrado agosto. Más que un derrumbe nuevo, es la confirmación de que el veranito de agosto no logró consolidarse.

La lectura de conjunto de la rueda de ayer no deja mucho margen para el optimismo de corto plazo. En Nueva York, una tasa a 10 años en máximos de casi veinte años sigue drenando apetito por riesgo en todo el mundo emergente. Adentro, las dudas sobre el financiamiento del Tesoro, un Merval en mínimos de un año y medio en dólares, y una confianza en el Gobierno que vuelve a tocar piso, arman un combo que el mercado no está dispuesto a ignorar. La pregunta que queda abierta es si es el comienzo de un reacomodamiento más profundo de expectativas puertas adentro.

Con los bonos argentinos rindiendo más de 11% anual en dólares, es de esperar que en algún momento la codicia mate al miedo. Un clásico del mercado. Hay dos eventos claves de corto plazo. En primer lugar, hoy viaja a última hora el presidente Javier Milei y el equipo económico para participar del Argentina Week en París. La presencia de 13 gobernadores también es una señal clave ante inversores de sostenibilidad del rumbo económico. El otro evento clave es la elección del domingo en Brasil. Un triunfo de Flavio Bolsonaro sería una buena señal para Javier Milei y para los emergentes en general.

El mercado necesita recibir señales.

El Cronista